Sunday, October 23, 2005

OBITUARIO DE UN MAESTRO

HUNTER S. THOMPSON:

A PROPÓSITO DE ESCOPETAS

El hombre que cambiara para siempre el panorama de la prensa escrita norteamericana se suicidó el 20 de febrero pasado, usando una de sus armas favoritas. No dejó una nota, pero sí un último deseo: que dispararan sus cenizas desde un cañón.

DANIEL VILLALOBOS

Todas las grandes invenciones tienen -al menos en la historia oficial- un comienzo poco auspicioso. Así le ocurrió al escritor y periodista Hunter Stockton Thompson, quien en junio de 1970 había sido comisionado por la revista "Scanlan's Monthly" para escribir un artículo sobre el Kentucky Derby. Alcanzado por la fecha de cierre, un Thompson desanimado y harto de todo empezó a enviar hojas sueltas al editor, apuntes incompletos y un borrador del último párrafo. Sin embargo, lo que parecía un suicidio profesional se volvió la semilla de una nueva forma de escribir periodismo: la revista publicó el texto en la forma inconexa y subjetiva en la que Thompson lo había enviado y, de la noche a la mañana, el joven autor se vio acosado por quienes le consideraban la inevitable respuesta al estilo parsimonioso del "The New York Times".Su desorden fue visto como rebeldía. Su escaso interés en los caballos del Derby y su exagerado detalle acerca de sí mismo fueron catalogados de "novelísticos". Y su ir y venir entre el sarcasmo, el delirio y la prédica social fue la señal en la pared que esperaban editores como Jann S. Wenner, el mandamás de "Rolling Stone" que un año después publicaría por entregas el libro más importante de Thompson, "Miedo y Asco en Las Vegas".

Un tipo furioso

Pero, ¿era tan nueva la idea de mezclar recursos literarios con el reporteo periodístico? Capote y Mailer lo habían hecho en "A Sangre Fría" y "Los Ejércitos de la Noche", y el propio Tom Wolfe había dictado cátedra en sus extensos artículos para revistas masculinas y en los prólogos donde se aplicaba a separar el grano de la paja y a distinguir a chicos nuevos como Thompson de los dinosaurios de la vieja guardia. Ya fuera en diarios o revistas, gente como Guy Talese, Jimmy Breslin, Rex Reed o George Plimpton se estaban dedicando a describir tipos físicos, estados de ánimo y sabores de comida con el mismo empeño que Thompson. La diferencia radicó en el tono: Thompson era un Jeremías, un tipo furioso en guerra con el mundo. Su mirada estaba lejos de la bonhomía humanista de Breslin, del cinismo fashion de Wolfe o del tono de señor-sentado-en-la-baranda de Plimpton.
Su estilo fue bautizado como "periodismo gonzo", un término de fantasía para englobar su tendencia al monólogo alucinado y su feroz ataque a las instituciones. Lo suyo era el sonido y la furia de un tipo que se había paseado por los caminos y ciudades de una Norteamérica en crisis y la había encontrado falta de convicción y moral. Tal vez -como muchos grandes escritores- fue injusto con su país y su tiempo: tal vez el Sueño Americano cuyas cenizas escarbó en "Miedo y Asco en Las Vegas" sólo existió en ese conjunto de mitos, baladas populares y novelas que Greil Marcus definiera como "la República Invisible".
Sin embargo, en vez de inventarse un país de bolsillo en el que refugiarse, Thompson optó por salir a la carretera e hincarle el diente a lo que más aborrecía: la moral de pueblo, el doble estándar, la represión sexual, el desprecio por los marginales y aquello que Iggy Pop llamara "la muy americana costumbre de sentirnos desde siempre los pacos del planeta".

Desmadre

Su primer libro fue "Los Ángeles del Infierno", un reportaje testimonial publicado en 1967 sobre la legendaria pandilla de motoristas. Un escritor regular los habría entrevistado cómodamente en algún restaurante: Thompson se fue de viaje con ellos por un año y terminó la investigación recibiendo una paliza que lo dejó escupiendo dientes en la carretera. En 1971 -luego de publicar una primera versión del texto en dos números de "Rolling Stone"- editó "Miedo y Asco en Las Vegas", diario de viaje/ficción drogadicta sobre la peregrinación que él y un amigo hicieron a la ciudad de las apuestas bajo la influencia de toda clase de sustancias. El libro -un breve, sincopado y delicioso tiro en la nuca- tuvo un impacto difícil de calcular, y la infame adaptación cinematográfica dirigida por Terry Gilliam en 1998 sólo aumentó el respeto por el texto original.
En sus libros siguientes, como "Fear and Loathing: On the Campaign Trail" (1973), "Better Than Sex" (1994) y la cuasi-autobiografía "Kingdom of Fear" (2003), la obsesión por las drogas y el desmadre fueron dando paso a una nueva amargura respecto al estado de su país. El sueño libertario había muerto, alegaba Thompson en las entrevistas, y Nixon, Reagan y Bush padre habían matado toda la diversión. "Miedo es seudónimo de ignorancia", escribió en "Hey Rube: Blood Sport, The Bush Doctrine and the Downward Spiral of Dumbness" (2004), la antología de columnas publicadas en ESPN.com donde mezcló la decadencia del deporte profesional con frecuentes ataques a Bush jr. y su política bélica.
El escritor apareció muerto la noche del domingo 20 de febrero en una habitación de su casa en Woody Creek, Colorado, junto al arma que usó para dispararse en la cabeza.
El cuerpo lo encontró su hijo, quien le había ido a visitar por el fin de semana. Y, aunque nadie tiene una pista sobre por qué habría decidido quitarse la vida, ninguno de los amigos o ex compañeros de Thompson estaban sorprendidos por la noticia: Hunter amaba las escopetas y pistolas. Hunter odiaba la vejez, casi tanto como a la administración Bush, cuyo segundo período había definido como "otros cinco años de sífilis". Hunter era un viejo que había pasado de ser portada de "Rolling Stone" a redactar una columna en internet. Hunter -y su veneno- estaba pasado de moda.
Cuando alguien de la talla de Thompson muere, se tiende a poner esa muerte en perspectiva, a buscar signos, a sugerir que el sujeto "se fue en el momento justo", que "cierra una época" o "que era el último de los suyos". Lo cierto es que Thompson (nacido en 1937 en Louisville, Kentucky) había vivido más -mucho más- de lo que cualquiera habría creído conociendo sus costumbres y leyendo sus libros. Y alcanzó a ver cristalizadas varias de sus peores pesadillas: el retorno de la ultraderecha republicana a la Casa Blanca, el monopolio absoluto de los medios y la promoción de guerras como la de Irak. Lo más triste que podría pasar sería que -siguiendo esa lógica descerebrada contra la que murió despotricando- se volviera otro ícono suicida, un afiche decorando las habitaciones de adolescentes que nunca lo leyeron ni lo leerán, y que lo citarán como un tipo "cool" sólo porque era el escritor favorito de Johnny Depp.

Cañón

Una de sus últimas columnas para ESPN giraba en torno a la discusión telefónica que tuvo con el actor Bill Murray sobre un deporte de su invención: el escopeta-golf, donde un competidor lanzaba la pelota con su palo de golf mientras el otro intentaba ganar puntos haciéndola volar de un escopetazo en pleno vuelo. Quizás no sea una forma particularmente sensible de cerrar un texto sobre alguien que abandonó este mundo volándose la cabeza de un tiro, pero -como en el apoteósico final de "Miedo y Asco en las Vegas"- todo se conecta al recordar que su último deseo fue, precisamente, que sus cenizas fueran disparadas desde un cañón.
Thompson inició su carrera periodística reporteando pandillas de motociclistas y carreras de caballos. Es coherente que cerrara el negocio comentando deportes: norteamericano de pura cepa, Thompson vio a su país y al mundo como un lugar donde hay ganadores y perdedores, donde el cuerpo está ahí para ser exigido y abusado en pos de la libertad o la revelación, y donde la sangre y el sudor de las verdades básicas se abren paso bajo la línea de defensa de todas las mentiras oficiales y discursos prefabricados que su prosa nos enseñara a odiar.

Wednesday, October 19, 2005

EL ARREPENTIDO...

Lunes, 08 de Noviembre de 2004
El Mercurio

QUELLÓN:

CONCEJAL ELECTO RENUNCIARÁ A SU CARGO EN EL MUNICIPIO


La Alianza por Chile por la que postuló no lo representa.


DANIEL CARRILLO

Mientras muchos candidatos todavía lamentan su mala suerte y darían lo que fuera por ocupar un sillón en el Concejo Municipal, Pedro Roa, a pesar de haber obtenido la mayor votación de su lista en Quellón (Chiloé), no quiere ser concejal.
Y es más, ya tiene decidido que no aceptará el cargo, aunque admite no tener idea de cómo realizar su renuncia formal.
Locutor, músico y pequeño acuicultor, en sus 47 años nunca había tenido ninguna vinculación partidista y dice que se presentó como independiente en la lista de la Alianza por Chile a petición de su amigo y locutor de la radio de su propiedad, Freddy Gallardo. Este último postuló a la alcaldía, pero sin éxito.
"La candidatura la tomé con bastante entusiasmo, pero a nadie le dije que votara por mí ni le ofrecí nada, no anduve tocando puertas ni gasté plata", dice Roa, confesando que nunca esperó obtener los 1.035 votos, 13,82%, que lo dejaron como la primera mayoría de la coalición opositora en la comuna, en concejales.
Claro que esto parece falsa modestia, ya que el arrepentido es un personaje muy conocido en la más austral de las comunas chilotas. Diariamente, su voz llega a los hogares quelloninos a través de 100.5 FM, Radio Quellón, de la cual es dueño.
Todo iba bien en la improvisada carrera política de Roa, hasta que llegó el día clave y las urnas lo ungieron como gran vencedor.
"Me empecé a cuestionar todo esto, porque me empezaron a ver como líder de la derecha, me daba vueltas en la cama, intranquilo", relata. Hasta que se decidió a dejar el cargo. "Preferí dejarle el lugar a otra persona que venga haciendo carrera y que realmente es de derecha", explicó aliviado.
El puesto vacante podría ser ocupado por la UDI Ana María Szigeti, quien le sigue en votación, además de dos concejales de RN. Ella obtuvo sólo el 3,17%, con 238 preferencias.

CHILENO, POR DESGRACIA...

Sábado, 23 de Julio de 2005
El Mercurio, El Sábado

¿CONOCES A HORACIO DE LA PEÑA?


Renunció a ser capitán del tenis chileno pero no a la nacionalidad, asunto que por fin parece bien encaminado para él. Con fama de luchador y polémico en Argentina, algunos dicen que allá no lo quieren mucho "porque es de perfil demasiado alto". Pero si de entrenar se trata nadie dudaría en contratarlo. es un enfermo del tenis.


Por Juan Pablo Meneses, desde Buenos Aires

Hasta hace poco era el centro de la polémica. Que sí, que no. Que De la Peña siga, que De la Peña se vaya. Que hasta cuando, que hasta nunca. Los predicadores del periodismo deportivo lanzaban argumentos de un lado y otro: envidias, estafas, nacionalismos, traiciones, malos manejos. El tema parecía grave. Se metieron los diputados, los senadores y los asesores que hicieron saltar las comisiones y los informes y las investigaciones que llegarían al fondo. La bola parecía crecer y crecer y crecer y nada. No pasó mucho. El mundo del tenis, al igual que el mundo de todos, tiene esa particularidad: siempre sigue.
Mientras escribo esto Horacio de la Peña y Fernando González vuelan hacia Europa. La gira del segundo semestre tendrá al tenista número uno de Chile compitiendo en torneos de arcilla en ese continente, algunos Master Series y terminará en el Abierto de Estados Unidos. Luego vendrá la Copa Davis contra Pakistán, con el debut de Hans Gildemeister en la capitanía y Horacio de la Peña, esta vez, viendo los partidos por TV.
"Sólo se quedarán tranquilos cuando me vaya", decía a principios de año De la Peña, cuando todavía era entrenador del equipo chileno de Copa Davis y el tema de su nacionalidad ya era asunto de Estado. Finalmente el 6 de marzo, en una Moscú totalmente nevada, el argentino renunciaba a la capitanía. Pero no a la nacionalidad.

EL PULGA

Durante la semana que duran los campeonatos, jugadores y entrenadores reparten su día entre el estadio y el hotel. Temprano, en la mañana, ya están trotando junto a las canchas y practicando saques y boleas. Y en la noche, cenar algo contundente antes de volver a la habitación. Es una vida bastante monótona que va transcurriendo en diferentes aeropuertos, ciudades, países. En ese mundo, repetitivo y repetitivo y repetitivo, los que lo conocen dicen que Horacio de la Peña disfruta como pocos.
Guillermo Salatino es un reconocido periodista argentino de tenis. En el pasado torneo de Roland Garrós cumplió su Grand Slam número 100 como reportero. Hoy trabaja en radios argentinas y comenta el tenis en la señal latinoamericana de FoxSport.
­¿Conoces a Horacio de la Peña?
­Bueno... a Horacio lo conozco desde que nació ­exagera Salatino y, risotada mediante, dice que "desde que el Pulga tenía 15 años que le sigo la carrera". Sin pregunta de por medio, agrega que en Argentina no se le quiere mucho porque es muy "perfil alto":
­Siempre lo tuvo, eh. Un perfil demasiado alto. Muy de ir al choque, muy de estar siempre en conflicto por ganar.
Y reafirma los dichos con una anécdota:
­Hace cinco años yo le dije a Mariano Zabaleta, a quien quiero mucho y soy muy amigo de sus padres: "si vos querés ser número uno del mundo, que podés ser sin problemas, contratá a Horacio de la Peña". ¿Y sabés lo que me dijo Mariano? Mariano me dijo: "No, porque él quiere ser más importante que yo".
Horacio De la Peña comenzó en el circuito profesional en 1983, a los 13 años. En 1987 llegó a su mejor ubicación, el puesto 31 del mundo. En premios superó el millón y medio de dólares y en total ganó cinco campeonatos: Bahía 84; Marbella 85; Florencia 89; Kitzbuhel 90 y Charlotte 93.
Durante casi diez años estuvo en el equipo argentino de Copa Davis, del que más tarde llegó a ser entrenador. Como técnico, desde 2001 dirige a Fernando González y sus principales logros son las Copa del Mundo por Equipos de Düsseldorf en 2003 y 2004. Luego las famosas y celebradas y publicitadas medallas de Atenas 2004. Y posteriormente el debut en el grupo mundial de la Copa Davis en Moscú, tras casi veinte años. Es decir: los grandes logros obtenidos por De la Peña han sido en Chile. Pero también al revés: los de Chile con De la Peña, el último de ellos hace apenas un par de semanas (ya sin dirigir al equipo chileno), cuando su dirigido Fernando González se sumó a Luis Ayala y Ricardo Acuña como los mejores chilenos de la historia en Winblendon.

EL GRAN JUGADOR

Quienes vieron jugar a De la Peña destacan su inteligencia dentro de la cancha. Dicen que siempre fue carismático. Y que le pegaba a la pelota "con un diario". A decir de Salatino, no tenía fuerza, pero era muy inteligente, y mucha garra, y sabía encontrarle el defecto al rival.
La carrera de jugador de De la Peña terminó con una lesión al codo. Tras dejar el tenis en 1994, se dedicó a los negocios. Intentó organizar una gran escuela de tenis en Buenos Aires, pero no lo logró, y finalmente el fin de la paridad entre el peso y el dolar en Argentina lo alejó de unos negocios inmobiliarios que tenía en Miami.
Entonces decidió volver al tenis. Esta vez como entrenador.
­No, amigos no somos. Nos llevamos muy bien pero no queremos ser tan amigos porque eso puede perjudicar nuestra relación profesional­ declaró Fernando González a este diario en Roland Garros en 2002. González, de la mano de De la Peña, pasó de pensar en el retiro hasta encumbrarse al puesto 12 del ranking mundial.
¿Es tan importante un entrenador en el tenis? Guillermo Salatino dice que Marcelo Ríos más que de un entrenador requería de "un amigo", que se preocupara de la sicología más que de voleas. No es el caso de los Gonzalez, a quien De la Peña le maneja hasta los últimos detalles. Hace unos años, en el torneo Conde de Godó de Barcelona, me senté detrás del "Pulga" para un partido del "Bombardero de La Reina". Fernando González estaba nervioso, recuerdo. Cada vez que perdía un punto, miraba a De la Peña como pidiéndole explicaciones. Cada vez que ganaba, lo miraba como para felicitarlo. Esa vez González perdió en dos set. Parecía avergonzado frente a su técnico. Como si fuera un empleado que hizo mal su trabajo, y no al revés.

EL GATO Y EL PULGA

El último ATP de Buenos Aires, jugado en el Lawn Tennis, fue ganado por Gastón "El Gato" Gaudio. A la salida de la conferencia de prensa le pregunté:
­¿Conoces a Horacio de la Peña?
­Claro, fue mi entrenador. Lo conozco, nada más.
La relación de De la Peña con Gaudio fue buena en números, pero no descollante. Otra vez el perfil alto del Pulga jugó en contra.
­Con Gaudio andaba bien, pero el Gato no lo aguantó más al Pulga. Es que el Pulga, después de un tiempo, es imbancable (insoportable). En Argentina su manera de ser molesta mucho. Quizás en Chile, donde todos son más tímidos, más callados, él sea Gardel. Aquí no. Aquí molesta mucho que él quiera estar en todas. Entrenando, organizando torneos, poniendo escuelas, dirigiendo jugadores, hablando por la prensa... las quiere todas para él. Siempre quiere abarcarlo todo ­dice un periodista argentino que pide, por favor, no publicar su nombre: es corresponsal de deportes para un medio de Chile.
En el mundo del tenis argentino, sin embargo, nadie quiere referirse a la historia del Pulga y Verónica Bajo, su ex mujer, con la que estuvo casado ocho años, en los que nacieron las mellizas Guadalupe y Camila. Luego de un mal divorcio, su entonces mujer cordobesa lanzó diferentes acusaciones sobre el tenista, que tenían que ver especialmente con abandono.
Hoy De la Peña está en pareja con la coreógrafa Lorena Chillura, de 27 años, con quien tiene una nueva hija. Está radicado en Chile y lleva una vida muy diferente a la de hace quince años, donde se le colgaban romances a diario: entre ellos, el más insólito, su relación con la ex mujer del boxeador Mike Tyson.

TIEMPO DESPUÉS

Durante el "escándalo De la Peña" el abogado Roberto Ossandón se transformó en la cara pública de sus opositores. Él era el principal detractor de un proyecto que tenía De la Peña para, a cambio de un millón de dólares anuales, tomar seis jugadores juveniles y entrenarlos para alcanzar los primeros lugares del escalafón mundial. La última gran aparición pública del Pulga fue hace pocas semanas. El 6 de julio, exactamente cuatro meses después de su renuncia en Moscú se reunió con la comisión de Derechos Humanos del Senado. Cuatro meses desde que se congeló su trámite de nacionalidad por supuestas irregularidades del argentino en sus programas deportivos.
Jaime Naranjo, presidente de la comisión, tras recibir la auditoría interna realizada por Chiledeportes que reveló que De la Peña no había incurrido en ninguna falta en los proyectos que presentó, dijo que no hay razones para que el Senado no vote favorablemente la nacionalización del entrenador.
­En esa investigación ha quedado claro que Horacio de la Peña no ha recibido ningún recurso del Estado chileno. Hemos querido limpiar y dignificar su nombre y decir que se merece plenamente la nacionalidad chilena por gracia.
De la Peña, con su tono de voz agudo, dijo a la salida:
­Estoy agradecido de poder limpiar mi nombre, porque me parece muy injusto haber estado afuera y haberme enterado de todas esas acusaciones por los diarios.
Tras la cita en el Senado se fue a seguir entrenando con Fernando González, y ahora vuelan rumbo a los campeonatos Europeos. Porque el mundo del tenis, como el resto del planeta, nunca se detiene.
­Mira, en el circuito siempre anduvo solo De la Peña ­dice Guillermo Salatino­ Es un tipo que tiene su vida a la medida del tenis. Es un enfermo que vive por y para el tenis. Pero si yo tengo un hijo que juega bien al tenis, lo contrato a Horacio. No tengo ninguna duda. Y después, como padre, lo voy a querer matar. Pero lo va a hacer bueno. Y eso es lo único que le debe importar a un padre del mundo del tenis.

¿UN LUNÁTICO?...

07 de agosto de 2005
El Mercurio, Reportajes

75 AÑOS DE NEIL ARMSTRONG:

CON LOS PIES EN LA TIERRA


El primer hombre en pisar la Luna ha hecho todo lo posible por alejarse del estatus de héroe que tiene en el mundo y del acoso de la prensa, a la que aborrece.

MATÍAS BAKIT RODRÍGUEZ

Cuando Neil Armstrong dijo "este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad", al transformarse en el primer hombre que pisaba la Luna, tenía 39 años.
El viernes, ese mismo personaje cumplió 75 años y su frase sigue siendo tan recordada como siempre, pese a que su autor ha hecho lo posible por alejarse de la imagen de héroe que tiene. Un perfil que lo avergüenza y molesta, porque pese a todo Neil Armstrong se aburrió de ser especial. Aunque suene difícil de creer, el Armstrong de hoy es un tipo tranquilo que vive en una granja en Lebanon, Ohio, y que hace lo posible por alejarse del estigma de "héroe americano" que lo persigue.
El problema es que el resto del mundo no parece estar interesado en sus deseos.
Después de la Luna
Armstrong ha tratado de llevar una vida tranquila desde que logró su hazaña en 1969, pero pasaron muchos años antes de que lo consiguiera, pues ahora él era "el primer hombre que pisó la Luna", título que no sólo trajo reconocimientos, sino también responsabilidades.
Fue nombrado responsable de las actividades aeronáuticas de la NASA y desde ese puesto recorrió el mundo entero dando charlas sobre la carrera espacial.
Ese recorrido incluso lo trajo a Chile en 1969, sólo algunos meses después de la misión Apolo XI. De esa visita se sabe que, aunque venía como representante del gobierno norteamericano, tuvo tiempo de relajarse en la discoteca Las Brujas y conocer a algunos pilotos chilenos como Alejo Williamson, el primero en atravesar la Cordillera de los Andes en planeador.
Esta vorágine colmó rapidamente la paciencia de Armstrong, un tipo más bien tranquilo, incluso tímido, al que -según dicen- le cuesta entrar en confianza con las personas. Esto también le trajo problemas con Edwin "Buzz" Aldrin, que siempre ha querido ser más que el segundo hombre en pisar la Luna.
Así, pese a todas las condecoraciones -que por cierto nunca usa- y los colegios y museos que llevan su nombre, renunció a la NASA y se dedicó un tiempo a la docencia en la Universidad de Cincinnati.
Actualmente pasa la mayor parte del tiempo en su granja, junto a su esposa Carol, 15 años menor, arreglando el jardín, puliendo su colección de pipas y, sobre todo, evitando el contacto de la prensa. Sus apariciones públicas son más bien esporádicas, pues cobra mucho dinero por sus charlas. "Es muy difícil hablar con él. Hay que tener miles de dólares", cuenta un periodista que osó tratar de entrevistarlo.
En Chile
Una de esas apariciones fue en Chile en marzo de 2000, como parte de la presentación de Microsoft de su nuevo Windows. A su llegada fue recibido por un colega, el astronauta nacional Klaus von Storch. "Es una persona muy agradable y humilde. De verdad es también muy entretenido y carismático, aunque no le gusta el contacto con los medios. Además me sorprendió lo sano que está, pese a su edad", cuenta.
En privado, Neil Armstrong habla de todo. Asume inmediatamente el papel de la persona que tiene las cosas más interesantes que contar y comienzan las historias. Historias que no siempre son de heroísmo y gloria. Von Storch recuerda que le sorprendió el humor con el que el héroe espacial relataba sus errores de vuelo y los aviones que estrelló. De hecho, suele jactarse de tener el récord de mala puntería en un amarizaje, referente a la caída en la baíha Okinawa del Apolo XI.
También suele burlarse de los mitos que rondan en torno a su misión. Dice que es absurdo que digan que vio extraterrestres en el viaje, "pues teníamos sólo una ventana muy pequeña y una visión muy limitada. Es más fácil ver extraterrestres mirando las estrellas a la orilla de un lago". Asimismo, no le da importancia a los rumores de que nunca hubo un viaje a la Luna, al contrario de su colega Aldrin, que alguna vez golpeó a una persona por ese motivo.
Últimamente, Armstrong ha vuelto a salir de su granja, en coincidencia con el relanzamiento de la carrera espacial, para promover un regreso del hombre a la Luna y decirle a todo el mundo que si pudiera iría sin dudar a Marte para "conocer a la gente de allá", aunque reconoce que ese objetivo es muy complicado.
Hoy, su perspectiva sobre los viajes al espacio es más académica que pasional. Cree que en la Luna se debería instalar un proyecto minero para extraer un combustible llamado helio 3, que sustituiría al petróleo y terminaría con los problemas energéticos del mundo. "Desde el espacio se puede ver lo obvio de la Tierra: la nieve, los océanos, las fronteras geográficas y los desiertos, pero no las diferencias entre los países ricos y pobres", dijo a principios de mes en la Campus Party de Valencia.

VIDA EN EL AIRE:

El camino hacia la Luna

Neil Armstrong nació el 5 de agosto de 1930 en Wapakoneta, Ohio. Desde niño mostró afición por los aviones, y de hecho obtuvo a los 16 años su primera licencia de vuelo.
Más tarde ingresó a la Armada para estudiar ingeniería aeronáutica. Ahí estaba cuando estalló la guerra en Corea, donde participó como piloto de combate en 78 misiones. Los honores que ganó ahí le permitieron ser aceptado entre los nueve astronautas que conformaban la segunda promoción formada por la NASA. En 1969, fue nombrado comandante de la misión más importante en la historia de la carrera espacial: la llegada a la Luna. El viaje en sí era incierto. Incluso el Presidente Richard Nixon tenía preparado un discurso para el caso de que la misión fracasara. Sin embargo, todo resultó bien y el 20 de julio de 1969 el comandante Armstrong se transformó en el primero en pisar el "Mar de la Tranquilidad".

UN JODIDO GILIPOLLAS...

Domingo, 07 de Agosto de 2005
El Mercurio, Espectáculos.


ACTOR, CANTANTE Y "ROMPEPOLERAS"

LA HISTORIA OCULTA DEL ESPAÑOL JAVIER ESTRADA: DEL TENIS A "LA GRANJA VIP"


Algunos capítulos de su vida: una carrera de deportista truncada por una lesión y un exitoso culebrón.


MACARENA LESCORNEZ R.

MADRID.- "¿Javier Estrada? Mmm... Espera, que voy a preguntar a ver si alguien sabe quién es". Ésta es la respuesta que se escucha desde la redacción de una conocida revista española de espectáculos y vida social, cuando se intenta averiguar sobre los alcances de la trayectoria del concursante de "La Granja VIP" en su país de origen. Y es que este barcelonés de 28 años, que reside en un departamento en Madrid, no ha logrado ni por asomo ser tan conocido en España como lo es ahora en Chile. Y lo ha intentado.
Como él mismo ha revelado, durante un tiempo fue una suerte de profesional del casting televisivo, mientras se dedicaba a estudiar Ciencias Empresariales e impartir clases de tenis. Reality shows como "Estudio de Actores", "Operación Triunfo" e incluso "Gran Hermano 3" se resistían a los encantos de este joven que, por entonces, soñaba con iniciar una carrera de cantante.
No fue hasta una lamentable vuelta del destino -la renuncia de un concursante de GH- cuando por fin, en 2002, los productores se acordaron de Estrada y lo llamaron para que entrara a la casa-estudio como reemplazante. A pesar de su simpatía, buenos modales y divertidas imitaciones, fue eliminado a las dos semanas. Con el 60% de los votos.
"Ésa fue una edición bastante polémica y conflictiva, pero Estrada, un tipo bastante decente y correcto, pasó sin pena ni gloria. No armó ningún pollo (conflicto) ni se involucró con nadie especialmente", explica Cecilia García, columnista especializada en GH del diario "La Razón".
Pero a pesar de su breve y descafeinado paso por "Gran Hermano", Estrada logró que se le abrieran las puertas en una teleserie en la Televisión Española (TVE): "Luna Negra". Ahí encarnó a Miguel Castellanos, un periodista de investigación, y compartió protagonismo con la ex Miss España, Lorena Bernal, durante la temporada televisiva 2003-2004. "Luna..." se exhibía antes de la chilena "Machos".
Este insólito salto desde las grescas de un reality show a la seriedad de un culebrón de sobremesa en la televisión pública es recalcado por quienes conocen la trayectoria de Estrada. "Él nunca quiso entrar en las tertulias de 'GH', donde todos se meten con todos. Él ha preferido mantenerse al margen y ser muy discreto. Aún tiene muy bajo perfil y no es un personaje para la prensa", dice Raquel Martínez, de la revista "Semana".
Precisamente, fue a través de su participación en "Luna negra" que logró ser más conocido, a lo cual contribuyeron entrevistas en que aprovechó de contar algo más de su vida, como que era fanático de la teleserie "Cristal", que su peor defecto es ser cascarrabias, que le costaba protagonizar las escenas románticas, que habla francés e inglés, o que una lesión en la espalda le impidió seguir con una prometedora carrera como tenista profesional.
En tanto, su incipiente carrera como cantautor y vocalista del grupo Encuentro Casual -integrado por un ex compañero deportista, un dentista y un periodista- quedaba algo relegada. Y eso que su single "Algo salvaje" logró colarse en un álbum recopilatorio de verano. Y en eso estaba cuando llegó Viña del Mar. Su manager, Alejandro Abad, cuenta: "Yo ya tenía vínculos con el festival, traje a Marcos Llunas y a Javier lo presenté, y en Canal 13 creyeron que lo podía hacer bien. Y aunque perdió, igual ganó. El que haya sido aceptado en Viña fue radical para tomar la decisión de participar en este reality". Así se transformó en el "rompepoleras", el Rey del Festival, el favorito de "La Granja VIP" y todo el resto de la historia que ya es conocida. Por lo menos en Chile.

A VECES ES MEJOR DE PERFIL...

En pocas palabras, y más allá de la discusión teórica de si se trata o no de un género independiente, puede definirse el perfil como un texto periodístico que junto con describir a un determinado personaje de interés general, también muestra una realidad a través de los detalles de su historia. En general, puede compararse con un “retrato vivo” o “una fotografía hecha con palabras”. Semblanza también puede usarse como sinónimo.
Se espera que este tipo de escritos considere tanto datos biográficos como rasgos de personalidad, además de aspectos relativos a la vida diaria del personaje en cuestión, con sus derrotas y aciertos, sus debilidades y fortalezas. El perfil, en consecuencia, no debe olvidar jamás que está hablando sobre un ser humano, que por más alto cargo o dignidad que ostente, no está exento de la carne y los huesos que nos regalan defectos. De igual forma, nunca estarán de más aquellos datos anecdóticos o sabrosos que nuestro instinto nos diga que efectivamente pueden interesar al lector, como algún hobbie, tic o manía. En el fondo, el objetivo del perfil es presentar con una visión amplia al protagonista de una historia, que puede ser la de su propia existencia o tal vez la de la vida económica, política, social o institucional de un país o de una ciudad. Su extensión es variable y también la exigencia del acceso a la fuente directa. En cuanto al estilo, tal vez se trate del puesto de avanzada de la frontera entre periodismo y literatura, estando sujetos los grados de objetividad-subjetividad al contexto que engloba al personaje y al texto.
El primer ejemplo lo pueden ver en
http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-c/chavela/indice.htm

Tuesday, October 18, 2005

TAL VEZ SEA MÁS SENCILLO ASÍ

A ver si esto sirve para algo. La gripe a veces nos pone en extremo creativos, sobre todo cuando es el otro el que paga las consecuencias. La idea es que encuentren aquí algunas reflexiones -tanto reflexivas como irreflexibas- sobre el perfil, género periodístico poco explorado, pero que presenta notables posibilidades expresivas para el periodista en ciernes y también para el deshauciado. También se incluirá una selección de textos de diversas temáticas en los que se utiliza dicha modalidad escritural.